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    mayo 24, 2005

    Cuarto y mitad de giga de U2, por favor

    Recuerdo mis primeras navidades en Extremadura con cierta aprensión. Los días previos a la Nochebuena, los más pequeños de la familia nos encariñamos con un cabrito que mi abuela tenía en la cuadra y que sacábamos a pasear por las mañanas a la vega del río. Al mediodía le dábamos cáscaras de fruta que comía de nuestras manos, y le poníamos leche en un cuenco. Se llamaba Blanquito, y tenía una mirada interrogante que casi le dotaba de inteligencia. Nos escapábamos en la hora de la siesta, para jugar con él y abrazarlo. Ya no me acuerdo si yo comí algo del cabrito en caldereta del día de Navidad. No sé si nadie nunca supo lo que pesaba Blanquito antes de darle matarile.
    Cuando vuelvo a curiosear por mi antigua habitación en casa de mis padres también me asalta la nostalgia al coger, como oro en paño, alguna cinta de los primeros Mecanos o de un Stevie Wonder endiabladamente soul. Conocía de memoria las letras, los títulos de las canciones y la posición de las mismas en la cinta. Si compraba un vinilo, lo grababa en cinta para no estropear el disco, y luego la reproducía incansablemente hasta convertirla en parte de la banda sonora de mi vida.
    Si alguien aún piensa que la música popular es "cultura", y no un producto de la industria capitalista, debería investigar cómo se escuchaba hace trescientos años a Mozart.
    Hoy, la música ya es producto de a veinte euros el giga. Los CDs caerán, las canciones se difuminarán en nuestro subconsciente y seguiremos aquí, simples consumidores de "música al peso":

    - En mi podman caben 200 gigas de músicas, ¿sabíais? -dice Ernesto-.
    - Buah, en el mío caben dos mil y un teraváis de fotos -replica Antoine-.
    - Pues yo tengo en mi iHome, 245 gigas de U2 inéditos -salta Louis-.
    - Y yo 300 gigas de Mecano de cuando la Torroja tenía aún con voz de pito, -responde Antoine-, ¡ah!, y a 192 kabepés de ese.
    - Paparruchas. Yo tengo un colega se ha comprado 32 megas de los Coldplay a mitad de precio en el itúnez. Se lo recomendó un amigo suyo que había estado en un concierto que duró sólo 45 megas -añade sorprendido Louis-.
    - ¿Qué significa inédito? -demanda un Ernesto intrigado-.

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