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    agosto 06, 2013

    Vivir cuantificado: el horror de los neoluditas


    Desde hace un año me subo todos los días a una báscula Withings que se conecta vía wifi para mostrarme en el iPhone la curva histórica de mi peso. En estos doce últimos meses, además de adelgazar 20 kilos, he hecho otras cosas por primera vez en mi vida. He comenzado a usar un eReader (Kindle), me acabo de mudar con mi familia a una casa "grande", he cumplido 42 años, he corrido 1670 kilómetros (entre ellos, por primera vez, una maratón) y los he contado con mi iPhone y su GPS y he decidido que mi próximo coche no será de segunda mano. Y -¿casualmente?- he mantenido por primera vez la pérdida de peso, estabilizando mi peso en cerca de los 70 kilos.

    Enumero esta lista detallada para aclarar que son varios los factores que pueden haber influido en el hecho de no haber recuperado el peso perdido por primera vez después de una dieta. Pero aunque sean varios, estoy seguro que mi báscula diaria y el acceso a los datos a golpe de pulgar me han servido para mantener la fuerza de voluntad. No estoy diciendo que una báscula conectada suponga un remedio universal contra los problemas de sobrepeso. Estoy diciendo que medir ayuda a mejorar. Y eliminar las barreras de la pereza con mejoras tecnológicas para recabar datos sin esfuerzo suplementario (almacenar en un Excel las pesadas, por ejemplo) es determinante.
    El "personal data tracking" o "quantified self" es una tendencia en alza y parece haber llegado lentamente para quedarse casi sin darnos cuenta. Ahora parece haber una fiebre de "FuelBands" y de artilugios conectados para llevar encima. Algunas serán más perceptibles y otras menos. Pero es obvio que estas dinámicas de cuantificación de datos personales nos ayudarán a establecer hábitos saludables y a monitorizar parámetros vitales, estableciendo, por ejemplo, alertas, como la del medidor de glucosa en sangre que envía un aviso a un familiar si el azúcar está alto.

    Me sorprende que cuando Pedro ha escrito sobre el "yo cuantificado", hayan saltado voces neoluditas para argumentar sobre la debacle que se cierne sobre nuestra existencia por el uso de la tecnología. En un comentario se sugería que es mejor mirar a las caras de nuestros compañeros de vagón de metro que al móvil. A ver si va a resultar que también es mejor dejar de leer un buen libro y ponerse a escudriñar los caretos adormilados.

    Lo que me suele molestar del neoludismo es que parece que fuera la tecnología la que produce apatía social cuando es evidente que esto responde antes a deficiencias de educación o de pereza mental. Y aunque jugar al tetris en el metro no tiene por qué hacernos más sociales o inteligentes, no veo que la renuncia voluntaria a todo ello mejore en nada la cuestión. Antes al contrario, estoy convencido de que el ejercicio mental derivado de la interactividad y las posibilidades de relación social que facilitan las pantallas digitales ayudan a deshacer el daño que durante décadas ha ejercido en la sociedad del primer mundo el consumo pasivo de televisión. Y por supuesto, defiendo al #socialholic como un innovador en potencia. Sí, ya sé que soy optimista. Pero es que me cuesta verlo de otra forma, después de varios años de tecnofilia irredenta.

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    11 Comentarios:

    Blogger Julen Iturbe-Ormaetxe dijo ...

    Yo creo que esto va por barrios. Personas diferentes se comportan de forma diferente ante la "transparencia" sobre ciertos datos que podemos (o no) compartir. Como siempre, creo que lo importante es la "conciencia" respecto al hecho de hacerlo (o de no hacerlo).
    En psicología son muy antiguas las teorías acerca de la motivación en la que los aspectos de "autoestima" se muestran siempre muy vinculados a lo que los demás piensan de nosotros. Así, puede ser útil para ti y servirá de refuerzo para tu comportamiento, que los demás veamos que sí, que hay que ver la fuerza de voluntad que tiene este hombre ;-)
    Por lo demás, un tema apasionante este de los datos de uno mismo...

    agosto 07, 2013 8:02 p. m.  
    Blogger Fernando Polo dijo ...

    Conste que yo no comparto los datos de mi peso (aunque sí los de mis carreras matinales en Facebook).

    Me refiero a que el hecho de almacenar nuestros datos no tiene por qué suponer "compartirlos" con otros (aunque en mi caso, no suelo tener reparos en compartir nada, más allá de que hay cosas que creo que no le interesa a nadie excepto a mí! ;-))
    Tampoco quería sonar radical. Era ese típico momento de exaltación al leer que "desconectarnos" o "desdigitalizarnos" nos puede hacer mejores personas, cuando creo que si realmente afecta en algo a nuestra "bondad" nuestro nivel de "conexión" es mayoritariamente para bien.

    agosto 08, 2013 7:57 p. m.  
    Anonymous Gonzalo Martín dijo ...

    Yo tengo cuantificados todos los tiempos y distancias de mis carreras. No los comparto a pesar de la insistencia de algunas webs que me insisten en compartirlos (hey, es su negocio, pero no el mío).
    No los comparto porque a) mi correr es íntimo, y salvo comentarios con amigos cercanos que me ayudan a evolucionar, no me interesa la exposición ni apórtarselos a ningún fabricante de nada, cuanto menos a un anunciante.

    b) porque no me aporta nada compararme con personas de diferentes circunstancias y objetivos. Tampoco buscarlas: hay quien dice que mejor en grupo. A lo mejor algún día, hoy no.

    La facilidad de capturar datos me ayuda a entender lo que hago, a mejorarlo y a disfrutar con ello. Controlar yo mismo los datos, me parece una obligación. Compartirlos en abierto, sin un espacio definido para hacerlo con intereses y valores personales afines, ni me aporta a mi ni a los demás.

    (Fernando Polo blogueando. Qué grande)

    agosto 09, 2013 8:21 p. m.  
    Blogger Fernando Polo dijo ...

    Gonzalo,

    Creo que compartir los datos en abierto es algo que requiere contexto, efectivamente. Aunque ese contexto sea, en mi Facebook voy a presumir de lo mucho que corro (que es un contexto muy habitual, por cierto).
    En mi caso, lo comencé haciendo casi sin darme cuenta (me di de alta en el servicio con mi usuario de Facebook), y ahora lo mantengo porque me aporta conversación online con algunos amigos cercanos que también corren, y como me ocurre con otras actualizaciones, un tema de conversación "offline" cuando me reencuentro con gente con la que estoy conectado en Facebook.

    agosto 12, 2013 4:51 p. m.  
    Anonymous Pedro dijo ...

    Gracias por la referencia, Fernando! Yo veo dos debates. Uno, el manido de la privacidad, la vida pública y tal. (Yo suelo decir que cosas que vemos como inherentes al ser humano son "solo consecuencia de siglos de hábito tecnológico" No digo que sea bueno o malo, digo que en estos temas estamos muy sesgados con lo que conocemos)

    El otro es el de si demasiada información es contraproducente y/o puede acabar deshabilitando la capacidad de pensar de forma autónoma. Pero no tiene por qué ser así. Vale ya no sabemos hacer raices cuadradas, pero dedicamos ese tiempo a cosas más "productivas"/"divertidas" En fin, soy bastante optimista. Los cambios se producen y modifican quiénes somos, pero en general, para bien.

    agosto 14, 2013 6:06 p. m.  
    Blogger Nor dijo ...

    Fern,
    aprovecho las vacaciones para leer algunos blogs que hacía mucho que no visitaba y aprovecho para comentar sobre este post.

    Respecto al comentario sobre el metro, describir las opciones como "jugar al tetris vs. mirar los caretos de la gente", no me parece acertado.
    Para mi más bien es jugar al tetris vs. estar un rato contigo mismo, pensar en ciertas cosas de tu vida... a la vez que miras los caretos de la gente, si no has cerrado los ojos ;-)
    Usar el tetris, twitter o whatsapp en cualquier hueco que tenemos impide esos ratitos, que son importantes. Lo cuenta muy bien Sherry Turkle en esta charla:

    http://www.ted.com/talks/sherry_turkle_alone_together.html

    Respecto a la conexión de los medidores personales con Facebook, no te compro la excusa de que les interesa a los amigos runners, o de que esto crea conversación fuera de línea.
    Tu eres mi amigo de facebook con más amigos (con mucha diferencia) y el porcentaje de runners en esa audiencia debe ser más bien bajo. ¿Por qué no crear un circulo de amigos runners con los que compartir eso? ¿O un grupo de whatsapp? Está bien compartir un highlight (que un amigo acabe la marathon es un notición que mola leer), pero las cifras diarias acaban por ocultar lo interesante.

    Es cierto que en teoría el algoritmo de Facebook debería acabar enseñando esas entradas solo a los interesados, pero no es así. Este invierno he tenido varios amigos runners, ciclistas y montañeros con sus cacharritos conectados, y créeme que el tema es un poco rollo.

    Pienso que en las redes sociales hay gente con más egolatría, gente a la que le gusta contar más cosas íntimas, al igual que gente con más timidez, más reparo de contar cosas personales. Los mismos perfiles que hay en el mundo real, por otra parte. Y los perfiles suelen coincidir dentro y fuera.

    Estoy lejos de ser un neoludita (vivo de diseñar tecnología y de enseñar a diseñarla), pero creo que adoptar a saco cualquier nueva tecnología tampoco es muy acertado. Obviamente, la televisión es mucho más pasiva que internet, pero tampoco eso es una razón de peso para pasar 4 horas al día en ínternet… Y no todo el mundo que está enganchado a las redes sociales estaba enganchado antes a la televisión.

    Siento el comentario tocho que me ha quedado, pero la culpa es tuya. Tus entradas siempre avivan muchas ideas.

    Ojalá este curso que empieza encontremos un rato de debate con una cervecita delante ;-)

    Un abrazo fuerte

    agosto 14, 2013 7:23 p. m.  
    Blogger Fernando Polo dijo ...

    Pedro,

    El debate sobre si la cantidad de información nos hará bien o mal es emocionante. Para mí, la raíz del debate está en si la "inteligencia colectiva" nos hará perder capacidad de razonamiento individual, pero nos ofrecerá ventajas del conocimiento universal que antes no teníamos. Este debate es casi "maniqueo" y entronca con varios temas siempre excitantes: personas vs. máquinas (el concepto de singularidad tecnológica, por ejemplo), la ventaja de ser un cyborg, la planificación genética, el debate del "excendente cognitivo" de Shirky, frente al atontamiento general de Carr.
    Yo personalmente creo que el mundo suele avanzar para bien. El fin de la historia de Fukuyama, viene aquí a cuento. La capacidad tecnológica nos permitió lanzar la bomba atómica en Hiroshima, pero también ha multiplicado por dos la esperanza de vida. Jamás antes, habían vivido tantos millones de personas tan bien, aunque haya millones de personas que viven mal. Se nos olvida que somos muchísimos más que antes, que somos capaces de dar de comer a muchos más que antes, de proporcionarles agua, energía, ... Y por supuesto, que los retos por delante para continuar haciéndolo son espeluznantes (pero retos al fin y al cabo).
    A mí me gusta pensar que la tecnología (digital, robótica), aunque parezca una paradoja de la inteligencia colectiva, también le está dando poder al individuo (y tiempo libre y estímulo intelectual). Así que ese es mi optimismo digital ;)
    Dicho esto, hay mucho zopenco indocumentado por ahí, que seguirá siéndolo con o sin iPhone en la mano... con o sin datos personales almacenados...

    (Nor, ahora voy a por ti ;-)))

    agosto 20, 2013 12:37 p. m.  
    Blogger Fernando Polo dijo ...

    Nor,

    Por partes.
    1) Respecto al comentario de no estar "entretenido" todo el tiempo, lo acepto. Momentos como el del metro para pensar en nuestras cosas son necesarias. Pero sigo pensando que estamos comparando un libro o el smartphone con esos "idle moments", así que el debate "tecnología sí o no" creo que no aplica tanto en este caso.
    2) Entendido. Soy un pesado compartiendo mis carreras en Facebook. Intentaré reprimirme. De hecho, hay comunidades "especializadas" como la misma comunidad de runtastic, que es la App que yo uso. Y aunque es cierto que no hay tantos runners entre mis seguidores, hay más de los que parece ;-)
    En cualquier caso, mi post original no iba por el hecho de "compartir", sino por el hecho de usar la tecnología para medir y almacenar datos personales.
    3) Respecto al hecho de adoptar cualquier tecnología porque sí, estoy de acuerdo contigo, matizando. Mi buen amigo Álvaro me dejó pensando una vez al preguntarme por qué la gente creía que leer un libro (una novela, un bestseller) era más guay que ver la tele. Él insistía en que se trataba en cualquier caso de una forma de entretenimiento. De la misma manera, adoptar la tecnología por adoptarla puede no tener ninguna consecuencia (positiva o negativa), y en algunos casos, es más bien un "deseo consumista". Una forma de extraer la felicidad del exterior, cuando la felicidad hay que buscarla en el interior. Pero... creo que la adopción "continua" de tecnologías suele estar asociada a personas que tienen un caracter de innovación, de curiosidad e inquietud que creo que es bueno en general. Abrazar el cambio es una forma de progresar (la forma en que hemos conseguido ofrecer mejores condiciones de vida a mucha gente, en los últimos 100 años, por ejemplo). Y creo que hay gente mucho más "perezosa" a la hora de abrazar nuevos hábitos tecnológicos, que se verían beneficiados de un cambio de actitud. Por eso creo que es bueno que los niños aprendan a jugar con herramientas tecnológicas, que les permitan entender y construir a futuro. Aunque sólo sea para uso personal. Me podrías decir que es lo mismo que enseñar bricolaje en los colegios. Podría ser, si no fuera porque las tecnologías digitales son más expansivas e inclusivas. Y que el espíritu de investigación, curiosidad, juego, reto es el que necesitamos para abordar un siglo XXI que se presenta complicado (especialmente por estos lares).

    agosto 22, 2013 4:57 p. m.  
    Blogger Nor dijo ...

    Fer,
    dos cosas me han traido de nuevo a este debate.

    En la línea central del post, aquí tienes el último número del IEEE Pulse (revista de Ingeniería Biomédica del IEEE), con un par de artículos dedicados justamente a la ciencia del Behavioural Change.
    Un par de opiniones más sobre el tema de las medidas cuantitativas... 1) En todos los debates sobre el uso creciente de la tecnología, no se da suficiente importancia al gasto energético que supone todo esto. 2) El hecho de que las diversas aplicaciones tenga acceso a nuestros datos también da para un buen debate. 3) En cualquier caso, no creo que esta tendencia se vaya a convertir por ahora en algo dominante. Va a pasar como con el libro digital, que no acaba de arrasar ni lo hará, creo yo (aquí te dejo un buen argumento para unas cervezas ;-) )

    Un abrazo desde Heathrow, de camino a MIT ;-)

    septiembre 22, 2013 5:32 p. m.  
    Blogger Fernando Polo dijo ...

    Nor,
    Muchos puntos buenos otra vez! Con lo poco acostumbrado que estoy ya a debatir en este blog ;-) me dan más ganas que nunca de hacerlo cara a cara ;-)
    El libro digital arrasará. De hecho, ya lo está haciendo. Y se leen en diferentes dispositivos (teléfonos móviles también).
    Hay datos: unos sugieren que las ventas del kindle se estancan, otros que arrasan. Pero la piratería crece (y la venta de libros digitales también). Creo que el link es de hoy:
    http://cultura.elpais.com/cultura/2013/10/01/actualidad/1380620119_917242.html

    La verdad es que cuando yo escribí en 2005 sobre lo que parecía una promesa (la tinta electrónica), no imaginé que fuera a ir tan rápido.

    Todo va más rápido de lo que parece (mi primer iPhone era de agosto 2007, ahora parece que siempre han existido los smartphones), pero eso no significa que todo se imponga. Ahora bien, que cuantificaremos todos y cada uno de nuestros datos vitales es algo que poca gente se atreverá a poner en duda. Como el hecho de que la medicina matemática llegue a modelar los órganos vitales y juegue un papel crítico en la mejora de la esperanza de vida en el futuro. La diferencia es que lo primero cae el ámbito conductual psicológico de todos los hunanos, y lo segundo es más del ámbito médico y científico.

    octubre 02, 2013 8:47 a. m.  
    Blogger Nor dijo ...

    Hola, Fer,
    creo sigo sin estar de acuerdo.

    La noticia del Pais habla de caída en picado de la venta del libro en papel. Pero yo no creo que esto sea por que se use más el libro electrónico o el iPad.
    Volviendo al inicio del debate, creo que simplemente la gente lee menos por que dedica más tiempo a las redes sociales, las series de HBO o a debatir en blogs (como en este caso ;-) )

    Te escribo desde MIT y en el metro de Boston no se ven prácticamente libros electrónicos ni gente leyendo en iPads. Sí gente trabajando en sus portátiles o directamente cotilleando el móvil (Twitter, Pulse o Reddit, supongo).

    Respecto a la medida de datos vitales, creo que se extenderá en ciertos colectivos (enfermos crónicos, por ejemplo) pero el uso por parte del ciudadano de a pie va a ser lento. Habrá un hype inicial entre geeks, pero poco más.

    Esto da para unas cervezas, claramente...

    Abrazote

    octubre 05, 2013 6:56 a. m.  

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