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  • Hola, soy Fernando Polo, y este es mi blog (?), que actualizo periódicamente. Si has llegado hasta aquí siguiendo un link y te interesa lo que lees, quizá te apetezca suscribirte a mi RSS (?). O seguirme en Twittter (?).

    agosto 27, 2007

    Once in a while, una historia de amor en París

    Las personas cercanas a mi esfera personal privada conocen mi afición a componer canciones. Llevo años haciéndolo (de manera intermitente), y es aún uno de mis hobbies más reconfortantes. Me sorprende que haya tardado tanto en hacerlo público en mi blog.

    Tras un fin de semana productivo, comparto una canción reciente con la que me siento a gusto. Se titula Once in a while, y cuenta una historia de amor que conozco muy de cerca. Dejo aquí la letra, porque no creo que mi pronunciación (y los idiomas) lo pongan fácil a quien pueda tener interés.

    Para descargar la canción, hay que pasar por la aceptación de un contrato Coloriuris que permite hacer lo que se quiera con la misma, pero siempre manteniendo mis derechos morales sobre ella.



    En otra entrada hablaré más detenidamente sobre Coloriuris.

    Por supuesto, la canción está malamente producida (GarageBand y MacBook Pro, micrófonos de gama media-baja, un teclado casi de juguete y una guitarra acústica Washburn de gama media). No pido disculpas, porque no hay ningún interés profesional detrás. Es lo que hay, y sirve para apreciar la composición, que es lo que me importa.

    Espero que os guste.


    Por si quieres seguir leyendo
    Me gusta componer las canciones, me gusta incluso arreglarlas, aunque soy pésimo arreglista, y peor intérprete. Lo que no me gusta mucho (y se nota) es la producción. Pero en esto consiste el juego del "user generated content", ¿no? El aficionado es todo en uno, y además, profesional de otra cosa en sus ratos libres.

    Es curioso las vueltas que le he dado a este post, imaginando que dar este paso no tenía ninguna importancia. Lo cierto es que sigo convencido de que no la tiene. No tengo ningún interés profesional en este ámbito. Aunque todo el mundo tiene un precio, y si un productor de una famosa discográfica se presentase con un contrato multimillonario a cambio de cederle las canciones para cualquier triunfito de moda, quizá no pudiera oponerme. Pero este cuento huele a siglo XX, y no parece muy probable, a estas alturas de la película discográfica.

    Tengo intención de dar algún concierto (este año hicimos uno en Segovia muy entretenido, entre amiguetes), porque eso me mantiene activo, pero no soportaría tener que ganarme la vida haciendo decenas de conciertos al año y además, lo que más me pone no es interpretar, es componer. Y no pintan igual las cosas para los propietarios de los derechos de autor, cuando el dinero viene cada vez más a través de los bolos.

    Si os gusta y alguien insiste mucho, quizá me decida a poner alguna más. Ahora bien, que nadie se espere un estilo definido, porque no lo hay (ni lo necesito), así que igual suena a crooner, a cantautor o a indie pop. Lo importante es crear melodías. Un entretenimiento seductor.

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    agosto 23, 2007

    Cada vez más red, y menos nodo

    El largo balanceo del péndulo. Dónde dije chat, luego decía blog, y ahora vuelvo a decir Twitter. Donde dije Geocities, luego dije Web, y ahora vuelvo a decir MySpace.

    Escribe José Luis Orihuela una entrada reflexionando sobre el fenómeno Twitter y Facebook. La "necesidad" de tener un blog para pertenecer a una comunidad blogueril, deja ahora de ser tal, porque la multitud de servicios Web 2.0 (servicios diferenciados por la interacción personal) se basan en nuestra afiliación a cada servicio y el uso cruzado de las mismas que poco a poco, empiezan a facilitar tecnologías basadas en RSS (estándares de distribución de información) y APIs (interfases definidas de manera pública para la integración "sin permiso" de unos servicios con otros). Facebook lidera el uso de estas tecnologías en el ámbito de las redes sociales, lo cual la posiciona arriba para convertirse en líder (feroz competencia).

    Leyendo a @jlori, me he visto a mí mismo cada vez menos nodo (mi blog, como mi persona, lleva adelgazando sin parar en el último año), y más red: un yo virtual que se sustenta con actualizaciones e interacciones en sitios como Twitter, LinkedIn, otros blogs, foros, mail, gtalk, skype, ... Y así, con cientos de servicios como Flickr, o MySpace, o LastFM o Fresqui. Digamos que no necesito instalar ni poseer nada en ningún hosting, para tener una fuerte presencia virtual "hosteada". La red más o menos definida, se va convirtiendo en una nebulosa de nodos cada vez más débiles, donde ganan peso las interacciones, cada vez más frecuentes y efímeras; del libro, al paper, al artículo, al post, al mini-post, a los 140 caracteres (como decía Fumero cenando hace unos días, del miedo a la hoja en blanco, al miedo a la línea en blanco).

    Digamos que si el yo es una red (yo y mi circunstancia), ahora mi yo virtual será cada vez más circunstancia (vínculo) y menos yo (nodo).

    Y es curioso, porque la primera Internet (mail, usenet, y grupos de correo varios) era toda interacción, y poco campamento base. La World Wide Web trajo progresivamente esa capacidad de construir "casas" (¿homes?) y el apoteosis inmobiliario se disparó con el fenómeno blog, la web "for dummies" y los servicios centrados en el usuario. Ahora, la web 2.0 podría suponer el desinfle de la burbuja inmobiliaria, y la vuelta a los orígenes. ¡Todos a las colmenas! Ahora bien, con cientos de widgets para personalizar la celda.

    Del hosting puro a la aplicación hosteada
    Técnicamente esta nebulosa hosteada tiene implicaciones de negocio. Ahora que me planteo mi retirada de Blogger (servicio de blogs hosteados y gratuito), para migrar a mi propio WordPress en hosting propio (que fue, por cierto, el sistema de mi primer blog "Perplejismos", ya fenecido), me pregunto si tiene sentido.

    Lo tiene por funcionalidad. Pero no lo tiene, porque la tendencia ganadora es la aplicación "hosteada". Los servicios de la Web 2.0 se basan en el servicio más el hosting, y no en un hosting con software instalado. La migración paulatina de software de uso personal a la red -del calendario de Outlook, al Google Calendar-, también es moneda corriente en el software corporativo -de Siebel, a Salesforce.com-.

    Coda. El modelo de las empresas de hosting se tambalea y las más fuertes son conscientes. Como dice alguien que tengo cerca, vender ruedas, para que tener luego que fabricarnos nuestra propia bicicleta o nuestro coche, dejará de tener sentido. Compremos bicicletas que tengan las ruedas ya instaladas. Si se le echa un vistazo a las homes de las principales empresas de hosting americanas, se percibe la importancia que va cobrando la aplicación frente a la infraestructura. ¿37signals es empresa de hosting o de software?


    Off-topic. ¿Será ésta mi última entrada hasta el 2008?

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