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    diciembre 16, 2016

    Etiquetas Fuera, de Maite Arsuaga

    He tenido el orgullo de ser elegido por Maite, José Ignacio y Ester para acompañar a Maite en el acto de presentación en Torrelodones de su libro de poesía, Etiquetas Fuera. A continuación dejo el texto que usaré esta tarde como introducción del acto.

    ****

    Una mañana de primavera de 1994, le solté, a bocajarro a mi padre: "papá, quiero dejar la carrera". Yo estudiaba quinto de ingeniería industrial en ICAI (por aquel entonces ya valía un cierto dinero) y me quedaba un año para terminar. "Quiero cambiarme a Filosofía y Letras", le dije. Mi padre respondió algo como esto: "Lo entiendo, hijo mío. Aunque soy yo el que te paga la carrera, tú ya eres adulto y debes decidir tu destino. Cuando lo hagas, por favor, asegúrate de cerrar bien la puerta de la calle. "
    Siempre he sido un cobarde. Y desde hace unos años ya, soy también Ingeniero Industrial con título.

     Todo había empezado tres años antes. Una madrugada de junio, aburrido de estudiar un examen de química orgánica, empecé a hilar unos versos llenos de ácido desoxirribonucleico y otras formulaciones rimbombantes. Estaba reflotando un hobby abandonado a los 9 años, tras haber ganado un premio en el concurso de poesía infantil de Gloria Fuertes allá por 1980. Desde segundo de carrera, ya no dejé de escribir. A mucha gente le he confesado que yo nací, digamos a la vida consciente, a los 22 años, con ese primer poema de química orgánica. La poesía se convirtió para mí, mayormente, en una forma de leer el mundo y me cambió para siempre. Y cuando leo a Maite Arsuaga, siento a alguien que lee el mundo con ojos de poeta.

     He leído y releído muchas veces este poema, que Maite escribió el 18 de mayo de 2016:
    Yo sé que los frágiles cristales de mi esfera se empañan por dentro y solo se limpian desde fuera y eso me da miedo la vitrina de mi ombligo no me deja respirar y de tanto rodearme me he vuelto a marear.
    La primera vez me sorprendió, la segunda me emocionó. Luego lo releí con cierta incredulidad. Creí que yo le dotaba de un sentido más profundo del que realmente Maite quería expresar (así de arrogantes somos los adultos, Maite). Lo contrasté con mi mujer, a la que le hubiera encantado estar hoy aquí. Comprendimos que sí, que realmente Maite quería expresar lo que expresaba. Desde entonces siento por ella admiración, pero también una profunda envidia, que no acierto a adivinar si es sana. Maite nació a la vida consciente como mínimo con 15 años... ¡Qué ventaja me saca!
    "Hay quien enseña los dientes Y dice que sonríe"
    Yo ahora, estoy sonriendo. En serio.

     Dice Maite en "Qué bonito es eso de reencontrarse":
    Puede que escribir sea solo una forma de retener cosas que no sabes si existen en realidad. El amor, las ganas, el sueño. Cosas que se evaporan, que cambian con el tiempo, que son inestables como la vida, consecuencia de ella. Sin embargo, vivo atada a ese balanceo tan vertiginoso y me tiro de cabeza a barrancos para, mientras caigo, esperar al rescate. Hasta que de pronto, y sólo a veces, dejas de estrujar la mirada, y te paras a descansar de tu desastre. Las vistas son tan bonitas, y la soledad se queda tan sola...
    Hay un tipo de felicidad muy concreta y que sólo conocen los que dan rienda suelta al acto de crear. El placer que siente el creador al admirar la obra terminada. Un día "dejas de estrujar la mirada y te paras a descansar en tu desastre. Las vistas son tan bonitas..."

    Hoy es un día muy importante y no sólo por ti, Maite. Voy a quitarte ahora un poco de protagonismo. Eso no es malo.

    Hoy más que nunca, es importante educar a nuestros hijos en valores, predicando con el ejemplo, y no sólo con la palabra. Y sé que José Ignacio y Ester (sobre todo José Ignacio, que es difícil de callar) predica mucho con la palabra. Como todos los padres increíbles del mundo, hacen cientos de cosas increíbles. Y hoy celebramos uno de esos actos admirables, nimios, trascendentes, no noticiables, que deberían serlo. Decidir regalarle a su hija por sus 18 años, la publicación de un libro con una selección de los poemas que a su vez Maite "regala al viento" en su blog. Este regalo de mayoría de edad, no olvidarás en otros dieciocho años.

    Y también creo que debemos darle atención al hecho de presentar aquí hoy, en Torrelodones, tu libro. Un pueblo con un "gobierno municipal" que decide que un acto como éste es "significativo" para todos, aunque parezca "insignificante" para tantos. Presentando tu libro, estamos celebrando a todos los poetas anónimos o no, jóvenes o mayores, reconocidos o no reconocidos, que leen el mundo con su poesía. Hoy celebramos a los creadores que mejoran el mundo "sorbito a sorbito" como le gusta escribir a Maite.

    Tener un libro publicado y presentarlo en sociedad en un auditorio como éste, se parece bastante a un sueño hecho realidad. Yo me pasé años fantaseando con la presentación de mi primera novela en el Fnac de Callao. Los sueños se cumplen a veces, aunque algunos detalles puedan diferir de la realidad. Porque cuando Planeta nos publicó el primer libro, y lo presentamos finalmente en el auditorio del Fnac de Madrid, resulta que en lugar de una novela, se trataba de un futuro bestseller "de marketing". Con muuuucha lírica y épica dentro, eso sí.

    Termino con palabras de Maite. Acabo "Sin Etiquetas":
    "Porque hay que saber a una persona para encontrar sus grietas. Es un honor conocerte, quererte y saberte. Y qué privilegio"
    Gracias por invitarme a tu fiesta, Maite.

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